Presente


El mundo hoy

Los ciegos y el cine

La ceguera no es ajena a la fotografía: es condición suya. También estructura el resto de los dispositivos ópticos y visuales, como el cine. Así lo demuestra la siguiente ponderación, colocada a modo de preludio de las elaboraciones en torno a la imagen y los Estudios visuales vertidas, en 2015, durante el coloquio “Las tres eras de la imagen” (el encuentro fue convocado por 17, Instituto de Estudios Críticos en conjunto con el Centro de la Imagen, y sus participaciones fueron reunidas en Los cuerpos de la imagen, libro que puede ser adquirido aquí).

El libro intersexual

“Los intersexuales no existimos, somos solo seres humanos que hemos sido anuladxs por las prácticas médicas y sociales para mantener un status insostenible, seres humanos que hemos tenido que pasar por situaciones extremadamente difíciles, de manera innecesaria. Todo tiene múltiples caras, nada está definido, nada está fijo, la realidad está más allá del bien y del mal, de la visión dual, el pensamiento binario”.

Este volumen fue publicado por Editorial Diecisiete como parte de la serie Habitaciones.

Tráficos

Hoy no están separados el crimen organizado y los mercados legales, sino que hay un solo mundo marcado por tráficos de todo tipo. El presente esclarecimiento de los tráficos ya anticipaba, en 2009, en la estela de la crisis económica de entonces, el resurgimiento fascista al que hoy asistimos: «El auge de los populismos en el mundo hace temer lo peor: nunca hay que olvidar que después de la crisis bursátil de 1929 vinieron 1933 y el trágico ascenso de un Hitler que atrajo a tanto canalla generado por el ultraliberalismo de aquel entonces».

¿Vendedor de mota?

Recordamos a Ricardo Valderrama, asesinado a tiros el martes 2 de junio del 2009 en la entrada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Nos cruzamos con él gracias a unos conocidos. Queríamos comprender mejor los tráficos, esos flujos informales, para– o ilegales, que tanto se han ampliado en los últimos lustros en México y en todas partes. El Valde había salido del reclusorio y quería reinventarse. Necesitaba hablar. Necesitaba ingresos. Conversamos con él durante tres meses. Luego lo invitamos a participar en el encuentro “Tráficos: cultura y subjetividad” (enero, 2008). Su presencia fue muy apreciada. Destilaba simpatía y tenía mucho para compartir. Sus posibilidades laborales resultaron casi inexistentes: le negaron la constancia de cumplimento de su periodo en el reclusorio. Entonces durante algún tiempo vendió tarjetas para celulares en la vía pública. De pronto no pudo más. Volvió entonces a ofrecer mariguana. Aparentemente, otro vendedor lo ultimó para quedarse con su plaza. Nos quedamos helados. Con el ánimo de difundir su historia, hicimos conocer su testimonio a la revista Proceso. La publicación resultante (21 de junio, 2009) llevaba por título «Confesiones de un vendedor de mota». Pero esa versión nos pareció un refrendo de los lugares comunes del “narcomenudismo”. Quisimos entonces circular nuestra propia versión, que da a ver bajo otra luz el trasiego y su supuesto combate. Aquí va, de nuevo. Insistimos.

Un dios ciego que crea soles

Uno de los más conocidos investigadores contemporáneos de la fotografía se detiene en Bavčar y da cuenta de su propuesta: “Victor Hugo, al escribir sobre la sordera de Beethoven, exclamó: ‘¡Parece que viéramos a un dios ciego crear soles!’ Podríamos transportar esta idea a la obra de Evgen Bavčar. Lo más admirable no es que logre hacer fotografías a la manera de los videntes, sino que nos enseña lo que puede ser la fotografía de un ciego. El desafío principal no reside en haber vencido la dificultad —por grande que esta sea—, el mérito está en revelarnos un universo visual nacido de la noche. En la obra de un fotógrafo ciego se suscita una correspondencia. Por un lado, está Evgen Bavčar que hace mucho tiempo no tiene acceso a nuestro entorno de luz y de formas; por el otro estamos nosotros que, frente a sus obras, al fin podemos conocer un universo desconocido y, sin embargo, presente”. 

Nos queda la palabra

«Tenemos que reconciliarnos, que perdonar a muchas personas y que juzgar a otras. Y siento que solo lo podremos hacer si sabemos de verdad qué nos ha ocurrido, quién ha muerto, por qué, quién lo mató, qué quería, quién lo solapó. Porque los auténticos narcotraficantes no están en la prensa, sino que son unos empresarios muy ricos que están blanqueando dinero y haciendo negocio con el dolor de todos nosotros. Hasta que eso se entienda, se haga público y de algún modo se detenga, es imposible acabar con esta guerra. Por eso es que tenemos que dejar escrita nuestra memoria de lo que está ocurriendo». Eso nos dijo Lolita Bosch durante una entrevista. En 2015.

La política, producción de afectos

En El circuito de los afectos. Cuerpos políticos, desamparo y fin del individuo, del que compartimos un adelanto, el teórico crítico brasileño Vladimir Safatle destaca que, así como en la práctica del psicoanálisis son desactivados modos de afección que perpetúan modos determinados de vinculación social, “la política es, en su determinación esencial, un modo de producción de circuito de afectos”. En seguida, la grabación de la conferencia que el autor dictó sobre este tema, en 2015, durante nuestro coloquio internacional “Horizontes de la gestión crítica”, en la Ciudad de México.